Marcos Victorica: «La gente quiere obtener activos físicos porque te preservan de la desvalorización del dólar»

El CEO de BAS Storage definió la situación como “un fly to activos” al participar del tercer panel de Ámbito Debate sobre Finanzas & Inversiones.

  • El dólar como valor de refugio y la oportunidad para salir al mercado de deuda internacional
  • El comportamiento de los inversores y la realidad de los créditos en un contexto de cautela

El CEO de BAS StorageMarcos Victorica, resaltó el auge del almacenamiento ante el creciente interés de los inversores por activos físicos, al participar del tercer panel de Ámbito Debate sobre Finanzas & Inversiones, moderado por el periodista especializado en Economía & Finanzas de Ámbito, Juan Strasnoy Peyré.

Victorica se refirió a la coyuntura actual y comparó: “En Argentina estamos acostumbrados a vivir en una montaña rusa y una calle empedrada nos parece lisa. La montaña es el peso y la calle es el dólar, que se viene devaluando desde hace mucho”.

En ese aspecto, precisó que “si uno en 1964 tenía un billete de dólar para comprar una casa, hoy tiene 5 centavos de dólar”, para luego brindar un nuevo concepto: “En Wall Street hay, en vez de un fly to quality, un fly to activos”.

La gente quiere empezar a obtener activos físicos porque son los que te preservan de la desvalorización del dólar”, explicó y agregó a ese panorama “la situación económica y financiera americana, que con un Estado que debe un montón de plata y con la tasa de interés actual tiene un déficit cuasifiscal gigante que te hace emitir y presiona la inflación”.

El “subsidio” a Estados Unidos a través del dólar

En el mismo sentido, aseguró que “Argentina subsidia a Estados Unidos”, al referirse a los llamados “dólares del colchón”. “Con los más de 100.000 millones de dólares que tenemos, subsidiamos entre 5.000 y 7.000 millones de dólares al Estado americano cada año por el valor que se pierde”, sentenció.

Victorica sumó a este panorama que “esos dólares son un porcentaje chiquito del monto real”, al citar que “Argentina y Rusia son los dos países que más dólar billete tienen en el mundo y es por desconfianza de la moneda local, no por falta del nivel de actividad”.

La desconfianza en el peso y la tensión en EEUU

“Hay un 5, 10 o 15% de la gente que está dispuesta a ponerlo en producción, pero la mayor parte quiere tener el ahorro preservado”, afirmó y reveló: “Si uno toma la salida de capitales de Argentina, los del colchón y los que están afuera, el sistema financiero argentino es súper sólido. Lo que pasa es que exportamos el sistema financiero a cuentas en otro país, a activos de afuera o al dólar en el colchón porque no creemos en el peso”.

El referente de BAS indicó que “esto viene de hace 40 o 50 años” y, de cara al futuro, planteó que “darlo vuelta implica volver a confiar en el peso, que va a llevar por lo menos 5 o 10 años, porque tarda tiempo en retomar la confianza y ese es el proceso en el que estamos”.

En tanto, Victorica sumó al escenario el fin de mandato del presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell. “Se ha opuesto abiertamente a bajar la tasa, una de las cosas que sufrió muchísimo la economía americana desde 2023 con una tasa de interés sideral que quizás se explicó de entrada por el dinero invertido en la pandemia y podría haber empezado a bajar en 2023”, observó.

Al recordar que “ahora hay un problema político” entre Powell y Trump, opinó: “Yo esperaría a ver quién es el nuevo presidente de la Fed y si baja algo más la tasa. Previo a Irán la expectativa era que iba a bajar tres cuartos o medio punto”.

El auge del storage

En materia de inversión, Victorica brindó una alternativa a los diversos títulos del mercado, vinculada a volcar capital en la industria del storage en Estados Unidos. “Hace diez años generamos un producto especial para latinoamericanos que quieren transformar sus dólares en un activo seguro, automático y sin ocuparse de nada ni asumir riesgos. Nos metimos en la industria de storage o bauleras, que es de consumo masivo”, contó.

El referente de BAS precisó que en EEUU “hay más edificios que todos los Walmart, Starbucks y McDonalds juntos, con uso por parte de 35 millones de personas” y completó: “Lo que hicimos es convertirlo en propiedad horizontal para que se pueda invertir a partir de 50.000 dólares con salida fácil y un contrato de alquiler seguro”.

Esto nos ha dado mucho éxito y hemos creado un puente para el que tiene dólares y no sabe bien cómo invertirlos en Estados Unidos, porque un departamento en Miami no siempre es una buena inversión, depende el momento”, explicó sobre su propuesta.

A la vez, consideró que el producto “es para el que necesita no tener sorpresas o para tener una parte de su cartera más segura”, detallando que “permite, con cero participación y un 100% automático, tener un real estate que se valoriza en EEUU”.

“A partir de que depositás la plata, como los edificios están andando y ocupados, a partir de ahí te empieza a correr la renta. Estamos pagando el 7% neto, que es más del doble de lo que te paga un banco americano. El segundo año un 6% y después se va ajustando. Pero además los edificios se valorizan porque en el storage guardás cosas, y las cosas crecen mucho más rápido que la población. Es decir que la demanda de storage crece mucho más rápido que la de viviendas”, detalló sobre la propuesta.

 

 

¿El fin de las monedas tal como las conocemos?

La posible pérdida de influencia del dólar a nivel global fue el tema de cierre del panel. Para Victorica, “la discusión no es si el dólar o el yuan, es si las monedas van a seguir existiendo como las conocemos” y admitió: “Lo que digo parece loco, pero hoy ninguno puede pensar pasar un día sin el celular y hace unos años no existía”.

Si uno saca ciertas regulaciones, la moneda es cada vez menos necesaria. Los bancos, si les sacás las leyes, no tienen por qué existir. Hay un cambio tecnológico mucho más fuerte que el de la imprenta, que cambió a todo el mundo”, argumentó y cuestionó que “llama la atención la falta de visión de la contrapartida institucional, porque la matriz de producción es totalmente distinta”.

Es cierto que, indefectiblemente, el dólar termina por imponerse frente al peso. Pero también es verdad que esta fortaleza es relativa, y que la moneda norteamericana no está blindada frente a los embates de la economía global. Basta un ejemplo básico para dar cuenta de esta situación: en 1964, USD 20.000 alcanzaban para comprar una vivienda promedio en EE.UU; en el año 2.000, el número ascendió a USD 120.000; y en la actualidad, un comprador necesita USD 400.000 para adquirir una propiedad similar.

Según el IPC del Bureau of Labor Statistics, el poder adquisitivo del dólar se redujo aproximadamente 83% entre 1975 y 2025. A su vez, el Índice DXY, indicador financiero que mide el valor del dólar frente a otras seis divisas, cayó alrededor de un 10% en el primer semestre de 2025, en lo que representó su peor desempeño en un período de 50 años. El contexto internacional signado por el conflicto tampoco permite pronosticar estabilidad en el futuro cercano, e incluso consultoras como Morgan Stanley anticiparon un 2026 de mayor volatilidad para la moneda norteamericana.

Paradójicamente, son los ahorristas extranjeros los que más sufren esta situación. Sin acceso a los estímulos fiscales ni a los programas sociales financiados con la emisión de la FED, y sin posibilidad de adquirir crédito barato en dólares. Como indica el Efecto Cantillon, la ampliación de la base monetaria enriquece a quienes están más cerca de la creación de dinero y empobrece a quienes están más lejos. Los pequeños y medianos ahorristas representan el último eslabón en esta cadena monetaria.

Los dólares que se guardan bajo el colchón no hacen más que perder valor año a año, independientemente de la relación coyuntural o histórica que mantengan con el peso. Los datos demuestran que el dólar guardado es dólar dormido y, por lo tanto, pérdida de capital. La generación de rendimientos es el único método probado para sortear la desvalorización del dinero, y para generarlos es necesario despertar el ahorro y ponerlo a trabajar.

Al contrario de lo que indica cierto sentido común construido a partir de un déficit en educación financiera, invertir no es un riesgo, sino una herramienta de resguardo. Cabe destacar que la inversión no necesariamente debe ser un sinónimo del ámbito bursátil. Como demuestra el ejemplo de la vivienda, existen activos que funcionan como respaldo sin exponerse al ritmo frenético de la bolsa.

 

Sin ir más lejos, los storages de almacenamiento que hace 25 años valían USD 5 millones, hoy valen cerca de USD 20 millones. Quien invirtió allí ganó y evitó el riesgo, ya que forman parte de una industria de consumo masivo en EE.UU., con valores transparentes y un mercado de dimensiones enormes.

El dólar aún es la moneda predominante en el mundo, pero no representa una garantía en sí misma: esta es la clave en la que deben pensar los ahorristas. Quienes lo comprendan tendrán mejores herramientas para afrontar la volatilidad. Aquellos que no, corren el riesgo de quedar atrapados en una dinámica propia del mito de Sísifo, condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba, solo para verla caer una y otra vez.

Marcos Victorica es Fundador y CEO de BAS STORAGE

Compañía que está revolucionando el mercado inmobiliario americano a partir de la creación de un producto basado en la infraestructura económica americana.